El tiempo…

FAMILIA CAMINANDO POR LA PLAYA CON PUESTA DE SOL ESPECTACULAR

PASA. El tiempo pasa. Tal vez ahora mismo estés en una vorágine de pañales, ropa minúscula para lavar por todos lados y noches sin dormir… PERO PASA. AHORA QUE LO VEO CON PERSPECTIVA (Tienen 11 y 13 años), miro atrás y digo: ¡WAW!, ha pasado mucho tiempo. No rápido, porque han pasado muchas cosas, y se han vivido intensamente, las buenas y las no tan buenas. Pero sí. PASA.

“Disfruta cada momento que esto pasa rápido.” Eso me decían cada 2×3 cuando tenía un bebé recién nacido y otro de dos años y tres meses. Y yo pensaba: “Pues señora, a mí no me pasa rápido… No me está pasando rápido para nada… Estoy cansada, muy cansada, no duermo, no tengo tiempo ni para ducharme, tengo todo hecho un desastre en casa, he dejado de ser quien era y tengo que estar feliz porque soy mamá y soy afortunada. Y sí, ahora soy algo maravilloso porque soy madre, ¿pero sabe…? me echo de menos. Y sé que volveré, que son etapas y tengo que disfrutarlas y blablabla, pero hay días que me faltan las fuerzas.”

Un equilibrio complicado que carga aún más el saco de culpa que nos regalan el día del parto cuando nos convertimos en madres.

Tal vez no es tu situación. Tal vez lo estés disfrutando, y seas de las mamás que dicen: “Ay, que no crezca.” “Estoy disfrutando a tope de la maternidad, me encuentro súper bien, me duerme toda la noche y come genial.” Si es así, de verdad, que me alegro tantísimo. Disfrútalo y mucho, mucho, muchísimo, siéntete afortunada y vívelo intensamente.

Pero la verdad es que si hablas con distintas madres, no es lo más común. Igual que no para todas será lo más común lo que aquí comparto. Al final, cada una tiene su historia, su niñez, su momento vital, sus necesidades y su forma de ser. Pero si no estás en esa situación, te diré que simplemente lo vivas. Que lo vivas como lo tengas que vivir, te sientas como te tengas que sentir, y así estará bien.

La maternidad tiene cosas maravillosas, en otro blog ya hablaremos de ello. Pero también tiene momentos vitales chungos, y eso, oye, eso no es malo. Eso te hace ser tú, tu futura, la persona que serás. Te da experiencia, te hace fuerte, y aunque hagas cosas de las que te sientas muy orgullosa y otras que no tanto, no te fustigues, no te cargues de culpa (es difícil, lo sé), pero mira todo lo que SÍ HACES. Que es mucho.

Te propongo una cosa. Dile a dos personas (tu pareja y tu padre o madre, por ejemplo) que te gustaría que escribieran las cosas de las que se sienten orgullos@s / aquello que les gusta de ti.

FLI-PA-RÁS. Fliparás en serio. Y te dará un súper subidón. Porque somos muy exigentes con nosotras mismas, y a menudo solo vemos aquello que no hacemos bien, o creemos que no hacemos bien.

Este texto que te harán, guárdalo. Enmárcalo. Ponlo en tu mesita. Lo que sea. Y cuando necesites fuerzas, vas ahí, y TE NUTRES. Porque ser madre es ya de por sí un logro. Y esforzarte por ser la madre “perfecta” está bien, pero manga ancha, somos personas y no lo sabemos todo.

El tiempo… Pasa. Por supuesto que sí. Pero calma. Respira. Lo estás haciendo bien. Sigue estando, sigue viviendo, y disfrútalo en la medida que puedas y que sientas. ASÍ ESTARÁ BIEN.

Por el momento os dejamos una sesión familiar de exterior. Y es que una opción preciosa para guardar recuerdos de ese tiempo que pasa, es esta, fotografiarla, documentarla, y recordarla en imágenes siempre que quieras. Recuerdalo siempre, el tiempo pasa.

Y qué mejor que pararlo e inmortalizarlo en imágenes para tener un recuerdo para siempre. Ofrecemos distintas sesiones familiares y una plataforma de reservas muy sencilla para que puedas inmortalizar esta etapa para siempre.